Estrofa, puente y estribillo

Charles Bradley, canto y lamento


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Fotografía de http://www.thecharlesbradley.com

   La historia de Charles Bradley está más que contada: un renacer que es más bien fue un nacimiento pasados los 60 años y una voz  inmaterial que pesaba como el plomo. Un salto de la nada al estrellato tras décadas viviendo todo tipo penurias. Un “don nadie”  que acabó respaldado por una banda y aclamado por admiradores de varias generaciones. Del anonimato a encontrar sus discos entre los importantes de la historia de un género tan rico como el soul.

   Pero casi todo eso debería pasar a un segundo plano a la hora de hablar de Bradley. Cuando se subía a un escenario daban igual las penurias o un pasado oscuro. Cuando se subía al escenario Bradley era mucho más que “the screaming eagle of soul”. Bradley era verdad.

   Llama a la atención como a los 63 años, cuando muchos artistas están retirados, retirándose o haciendo giras llenas de nostalgia, Bradley tenía una verdad que contar y mucha gente dispuesta a escucharla. Su voz pequeña cuando se dirigía al público y su gesto agradecido (una sonrisa contenida y profunda y una voz vieja, por sabia) contrastaban con la autoridad con la que se entregaba.

   Bradley tuvo un camino demasiado largo, muy duro y al final se truncó por una enfermedad, pero alcanzó lo que merecía: reconocimiento y la bendición de poder dedicarse que le gustaba, algo para lo que realmente había nacido, a juzgar por sus actuaciones y sus discos.

   Queda su música, su gesto honesto al encarar el micrófono y la parte más importante de su legado: su verdad. En su ausencia seguiremos escuchando su voz, canto y lamento a partes iguales.

 

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Sobrevivir a los domingos

‘Let’s Stay Together’, de Al Green

Era el año 1972 y Al Green ya había mostrado que era un excelente músico más allá de su potente voz y su llamativo falsete, pero fue Let’s Stay Together (1972) el disco que lo llevó definitivamente al olimpo de la música.

Una producción refinada con unos vientos contenidos y un órganos reposados destinados a embellecer más que a protagonizar, una colección de canciones que permanecen en la historia de la música y obviamente su falsete, eso sí, está vez destilado con mucha sutileza, no sólo derrochando voz.

Let’s Stay Together es uno de esos disco en los que el caminar cadencioso del soul y los medios tiempos no son sinónimos de exceso de azucar sino de charme y caricias que salen de los altavoces.

Haga frío o haga calor hay motivos para encontrar perfecto este disco grabado hace más de cuarenta años.

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