Sobrevivir a los domingos

Cuadernos Efe Eme: Cultura con mayúsculas

Portada del tercer número de 'Cuadernos Efe Eme'

Portada del tercer número de ‘Cuadernos Efe Eme’

Acaban de publicar el tercer número y espero que sólo sea un prólogo de la historia que les espera. Recuerdo abrir el primer tomo y pensar en cómo iba a abarcar tanto, pero lo cierto es que poco a poco los reportajes van callendo en el saco. Pero lo mejor no es que se lea casi sin darse cuenta. Lo mejor es que los contenidos que pueden parecer menos interesantes –por tus filias o tus fobias– acaban siendo una clase magistral que te molestaría haber perdido.

Ya lo han dicho otros, Cuadernos Efe Eme son una de esas publicaciones que siempre hemos envidiado del extranjero, esperemos que no sea demasiado grande para este país. En cualquier caso, Dylan, Serge Gainsbourg, Bunbury y toda la alineación de plumas que se dejan caer por estos “cuadernos” son una de las mejores compañías para cualquier domingo.

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Sobrevivir a los domingos

‘Raíces y alas’: Carmen Linares canta a Juan Ramón Jiménez

El pasado viernes se estrenaba La luz con el tiempo dentro, una película que narra la vida de Juan Ramón Jiménez, un poeta inalcanzable al que siempre hay que tener presente. Por eso puede ser hoy un buen domingo para hablar de un disco que llevaba a Juan Ramón Jiménez al flamenco.

En Raíces y alas, Carmen Linares y Juan Carlos Romero –un guitarrista genial y con una mano izquierda exquisita– le dan una segunda vida a los versos del poeta moguereño. Sin renunciar a la esencia juanramoniana, proyectan los versos que en muchos casos se consideran herméticos en un flamenco popular pero exquisitamente refinado.

Y exactamente eso es este disco, una obra refinada en su forma, en su contenido y en su sonido, cálido y cuidado, como un buen vino de solera, como un domingo a la sombra de una fachada blanca con la primavera por llegar.

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Estrofa, puente y estribillo

Lichis, artesano y artista

Presentación de 'Modo avión' en Zaragoza / Diego Cabrera

Presentación de ‘Modo avión’ en Zaragoza / Diego Cabrera

Nada más entrar en la sala producía una cierta tristeza encontrarse con una entrada tan floja, pero bastó con la primera canción (Dinero por nada) para que esa tristeza se convirtiera en disfrute. Aún así es imposible no considerar injusto que un músico con el bagaje de Lichis presente en directo un disco tan bien hecho como es Modo Avión (Warner music, 2014) y la sala no esté llena hasta arriba.

Pero esto no es un lamento, de lo que hay que hablar es de cómo las canciones, en un formato desconocido, llenaron la sala gracias al gusto y a la técnica de dos expertos (Lichis se hizo acompañar de Alex Olmedo, un músico polifacético y con mucho talento).

Lichis –que se parece bastante al que siempre estuvo ahí pero mejorado–no se oculta y reconoce que Hotel Lichis era el primer disco que podía haber llevado el sello de Lichis, aunque La Cabra Mecánica aún dio satisfacciones y alegrías a cualquiera que supiera escucharla. De hecho Carne de canción –el disco que vino después de Hotel Lichis y cerró el tiempo de “la cabra”– es bastante más que un ejercicio de nostalgia y despedida.

Pasan las primeras canciones y el público entra en calor, para entonces Enemigos se desborda por la sala y Alex Olmedo con la sola ayuda de una guitarra eléctrica y un amplificador demuestra esa verdad universal de que cuando un músico demuestra lo bien que toca es cuando tiene que tocar sutilmente, para reventar el instrumento contra el suelo vale cualquiera.

Lichis y Alex Olmedo en 'La casa del loco', Zaragoza / Diego Cabrera

Lichis y Alex Olmedo en ‘La casa del loco’, Zaragoza / Diego Cabrera

Las aristas que siempre estuvieron en Lichis pero que muchos no vieron se muestran en directo de la misma forma que en Modo Avión. Es imposible no quedarse petrificado al escuchar como Televisión de madruga suena densa y lisérgica con apenas un par de voces, una guitarra acústica y una eléctrica, una suerte de Via Chicago de los norteamericanos Wilco.

No hay tiempos muertos, Lichis sabe llenar el tiempo que le lleva cambiar de guitarra o afinar con algún chascarrillo, siempre sabiendo diferenciar un concierto en pequeño formato del Club de la Comedia, se le agradece.

En una combinación bien medida, las canciones de Horas de vuelo se entremezclan con algún gran éxito revisado, más bien metamorfoseado –una versión “country and western” de Felicidad–, versiones –Pecados más dulce que un zapato de raso de los geniales Gabinete Caligari y la belleza única de Lo mejor de nuestra de vida, firmada por Antonio Vega–, alguna canción de la última época de La Cabra Mecánica –Carne de canción, Antihéroe (uno de sus versos inspiró el nombre de la sección musical de Exilios Autoimpuestos), Gracias por nada y Valientes, composiciones que podrían encajar en este disco que anda presentando–, Pobrecito corazón (que escribió para Chivo Chivato) y un fragmento recitado del Peperina de Seru Giran, grupo que lideró el argentino Charly García.

Tras una breve parada, Lichis regala un par de canciones a un público deseoso de más, algo que el músico promete para después del verano en una gira con banda completa mientras dedica Valientes (la última canción del concierto) a los padres divorciados que luchan por la custodia compartida.

Le estaremos esperando, porque a pesar de no ser un concierto corto, supo a poco, como pasa siempre con la música de verdad.

Ficha:
20 de febrero de 2015, concierto de Lichis (presentación de Modo Avión) en la sala La casa del loco (Zaragoza). Lichis: guitarra acústica y voz; Alex Olmedo guitarra eléctrica y coros.

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‘Histoire de Melody Nelson’, de Serge Gainsbourg: El todo en menos de 28 minutos de música

Conceptual, inspirador y provocador, eso y mucho más es Historie de Melody Nelson, un disco único e irrepetible. Serge Gainsbourg canta como lo hizo casi toda su vida, de una forma increible e inmejorable, y la producción de Jean-Claude Desmarty es hija de su tiempo, es decir, hija del tiempo en el que se produjeron los mejores discos de la historia. Este es uno de ellos.

Todo suena sugerente y desconocido a la vez que verdadero en este disco de apenas 28 minutos. La producción hace que entres tanto en este disco que acaba pareciendo una sola canción en la que se mezclan guitarras y bajos con una orquesta de cuerda, pero no detalles de una orquesta de cuerda, sino fragmentos sinfónicos que encajan igual o mejor que las guitarras, bajos y percusiones con la voz de Serge Gainsbourg.

No tiene sentido dedicar más tiempo a hablar de un disco que sólo necesita ser escuchado un domingo como este o como el próximo o como cualquiera de los anteriores.

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Sobrevivir a los domingos

‘Juan Perro y la Zarabanda’: enciclopedia musical inabarcable

Si hay algo que define la carrera de Santiago Auserón es el caracter enciclopédico de su caracter: la evolución musical, los músicos y las sonoridades con las que se ha relacionada, la escritura de ensayos o su sola presencia.

Todo esto está en esta idea, porque Juan Perro y la Zarabanda no es sólo un disco, es un dvd, una grabación en directo, un dvd, un pequeño ensayo, la mejor versión de una gira acompañado de unos músicos expertos… En otras palabras, algo que sólo Santiago Auserón podía hacer posible.

Sólo queda poner el disco o el dvd, leer y dejarse envolver por esta colección monumental de canciones que son irrepetibles y perfectas para cualquier día.

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