Sobrevivir a los domingos

El Estado Mental: un hijo de su tiempo

Portada del último número de la revista El Estado Mental

Portada del último número de la revista El Estado Mental

Nacido en 2010, El Estado Mental (EEM) es probablemente uno de los mejores ejemplos de como se puede desafiar a la historia y desarrollar una idea vigente y actual sin caer en modas absurdas o ridículas. EEM es muchas cosas −una revista en papel, una emisora de radio, una revista en internet, una tienda−, pero sobre todo es una idea hija de su tiempo con vocación de permanencia.

Como ellos mismos se definen: “[EEM] es una acción colectiva que tiene como propósito la revisión apacible del espíritu de la época”. Revisar es un verbo que remite directamente a una tarea reposada, exahustiva y relacionada con lo que ya ha pasado, pero no puede haber algo más cercano al presente que “el espíritu de nuestra época”.

Sea como sea, EMM en ningún momento deja pasar la actualidad, pero tampoco deja que la actualidad marque la agenda. Músicos, escritores, periodistas, arquitectos… pero principalmente lectores se dan cita en sus… La primera intención es poner “páginas”, pero hablar en esos términos de esta “acción colectiva” es reducirla absurda e injuntamente, algo que no se debe hacer un domingo cualquiera, un día en el que debe haber tiempo para todo, incluso para las despedidas.

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Sobrevivir a los domingos

Casablanca, de Michael Curtiz: un lugar al que regresar

La pregunta no es ¿has visto Casablanca? La pregunta es ¿cuántas veces has visto Casablanca? Por rememorar diálogos, por recordar personajes, por disfrutar de una obra de arte mayor…

Humphrey Bogart en estado de gracia dentro de un personaje que seguramente sea su personaje, un guión que no se terminaba de escribir aunque el final del rodaje estaba a la vuelta de la esquina, Ingrid Bergman derramando “charme”, secundarios de lujo y todas las razones que cada uno encuentra en esta película son partes de un todo irrepetible que encajan a la perfección.

Por eso Casablanca es perfecta para ayudar a sobrevivir a un domingo, cualquiera que sea.

Una de las mejores escenas de la película Casablanca (Michael Curtiz, 1942)

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Sobrevivir a los domingos

‘Sin perdón’, de Clint Eastwood: El arte de matar

Hace tiempo que los “westerns” han desaparecido de las programaciones dominicales de las televisiones. Hace casi tanto tiempo de eso como el tiempo que hacía que una película del oeste no copaba titulares hasta que en 1992 Clint Eastwood dio un golpe sobre la mesa. No le bastó con ponerlas de nuevo en primera plana, aprovechó para refundar el género y destrozar la teoría de que era un género muerto.

Diálogos más fluidos, paisajes y escenas cuidadas, revólveres, frases directas y un justiciero con un pasado que redimir. Todo eso, lo viejo y lo nuevo, es Sin perdón. Quizá haya gente que se quede con el tópico, pero hasta los más escépticos pueden disfrutar una película que alegrará cualquier domingo.

Una película imposible de olvidar y que poco a poco te va agarrando hasta deshacer una madeja que acaba dejando una huella parecida a la de un disparo de escopeta.

Trailer de Sin perdón (Clint Eastwood, 1992)

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Sobrevivir a los domingos

Relatos salvajes, de Damián Szifrón: Todos lo llevamos dentro

Bukowski decía que no son las grandes desgracias las que vuelven loco a un hombre, sino las pequeñas cosas y lo ejemplificaba con algo que todo el mundo ha experimentado alguna vez: el cordón del zapato que se rompe al ir a atarlo un día cualquiera que llevamos prisa. Algo de esto tiene Relatos salvajes, una película poco común en su planteamiento: son historias independientes con el único motor de la rabia ante una injusticia o más bien lo que provoca la contención ante ésta. Rabia, injusticia, impotencia, ganas de reaccionar ante un mal injusto, la contención de una respuesta violenta, el mal que provoca esa contención y al final la liberación por sacarlo fuera, algo que seguramente nos haría más libres pero acabaría haciendo imposible vivir en una sociedad. Todo eso está en Relatos salvajes.


Tráiler de la película

Todos nos vemos reflejados en algún momento de la película, muy bien escrita y dirigida por Damián Szifrón. Además, la nómina de actores −Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Dario Grandinetti, Érica Rivas, Oscar Martínez, Rita Cortese…− no hace más que enfatizar en lo que presenta el guión y ayudar a empatizar con los personajes.

Especial mención requiere el genial fragmento dedicado a ese héroe del pueblo llamado “Bombita”. No vamos a contarlo −sería mutilar una de las mejores partes de la película−, pero sí decir que quizá por ser el menos extremo en su principio es el que más puede atraer al público. Todos hemos vivido un episodio como el que sufrió “Bombita”, todos hemos sentido la impotencia y tenido ganas de reaccionar como él. De hecho, sería de justicia, al menos justicia poética, reacionar así: TODOS LLEVAMOS UN “BOMBITA” DENTRO.

En definitiva, un plan perfecto para sobrevivir a este domingo. O a un domingo cualquiera. O a cualquier día.

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