Sobrevivir a los domingos

‘La primavera de la esfinge’, de Luís García Montero

Poeta reputado entre poetas, no poetas y rockeros (Quique González se inspiró en su poema Aunque tú no lo sepas para su canción del mismo nombre), Luís García Montero ha tenido desde muy joven una voz propia como poeta. Eeste poema de su libro La intimidad de la serpiente (Tusquets. Barcelona, 2003) es una buena muestra de ello: bello, pausado y real.

“Olvídate de mí si estás conmigo.
Podemos permitirnos este lujo
de abandonar los nombres,
porque el nombre es razón de los ausentes,
y nosotros estamos en la luz,
en el aire que corta las dulces siluetas,
en el tiempo que ordena las palabras
y en los escalofríos del jardín.
Incluso en la memoria que quiso ser presente.

Después vendrá el otoño
y volverán los nombres a los labios.
Apágame, viajero,
la luz cuando te vayas.

Recuérdame, lector,
al doblar esta página.”

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