Sobrevivir a los domingos

‘Sin perdón’, de Clint Eastwood: El arte de matar

Hace tiempo que los “westerns” han desaparecido de las programaciones dominicales de las televisiones. Hace casi tanto tiempo de eso como el tiempo que hacía que una película del oeste no copaba titulares hasta que en 1992 Clint Eastwood dio un golpe sobre la mesa. No le bastó con ponerlas de nuevo en primera plana, aprovechó para refundar el género y destrozar la teoría de que era un género muerto.

Diálogos más fluidos, paisajes y escenas cuidadas, revólveres, frases directas y un justiciero con un pasado que redimir. Todo eso, lo viejo y lo nuevo, es Sin perdón. Quizá haya gente que se quede con el tópico, pero hasta los más escépticos pueden disfrutar una película que alegrará cualquier domingo.

Una película imposible de olvidar y que poco a poco te va agarrando hasta deshacer una madeja que acaba dejando una huella parecida a la de un disparo de escopeta.

Trailer de Sin perdón (Clint Eastwood, 1992)

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