Notas de lectura

‘Vida de este capitán’, de Alonso de Contreras: Un memorial de verdad

Portada de la edición de bolsillo

Portada de la edición de bolsillo

Seguramente ningún rey o secretario leyó nunca el mejor memorial que Alonso de Contreras (Madrid, 6 de enero de 1582 – 1641) pudo presentar en su vida, digo seguramente cuando realmente podría decir jamás. Como muchos otros en su época, recorrió estancias palaciegas, covachuelas, secretarías y casas nobles con sus documentos donde se recogían sus hazañas y trabajos para el “Imperio Español”, pero cuando quedó redactado no le sirvió más que para ser recordado como el que mejor contó la historia de un hombre del hierro en aquella época. Aunque ciertamente, Contreras no escatima detalles, secretarios reales, reyes y nobles aparecen retratados como aquellos que en muchas ocasiones demoraron lo prometido y sobre todo lo merecido y ganado. Este, a pesar de ser el mejor memorial que pudo exponer, no le habría ayudado a progresar.

Alonso de Contreras llevaba el hambre en las tripas antes de nacer y cuando vio una salida no dudó en cogerla, aunque fuera guerreando –a pura cuchichada y tiro de arcabuz, también es así como escribe– para aquellos que luego le regatearían una soldada siempre inferior a su valor y a sus acciones. Sin escatimar detalles ni guardarse situaciones feroces –quiraca y amigo heridos a punta de espada, mujer y amante asesinados, entradas en puerto con un prisionero muerto colgando del palo mayor…–, de Contreras teje su vida de la única forma en que puede hacerlo, como la vivió.

Lo dice Pérez-Reverte en el prólogo, seguramente Cervantes habría escrito unas memorias mejores de su vida como soldado, pero no habrían sido más verdaderas ni veraces que las del propio de Contreras y contarían con un halo de ficción que le restaría parte del polvo en las botas y la sangre que salpica la espada de Alonso de Contreras. De la ficción ya se encargó Lope de Vega, que narró uno de los episodios de su vida en la comedia El rey sin reino, además de acogerlo durante ocho meses en su casa y sugerirle la redacción de este texto.

Eso nos lleva al estilo. Seguramente teóricos postmodernos, vanguardistas o sencillamente modernos tendrían para establecer un debate sesudo y de altos vuelos sobre la forma de escribir de Alonso de Contreras con títulos como “El estilo de la falta de estilo”, pero al igual que lo que cuenta lo cuenta como lo vivió, lo cuenta de la forma en que pasó. De Contreras no practica el diálogo ni ningún otro artefacto literario, y si no tuviéramos la certeza de que es un texto biográfico de alguien que no leyó nunca un libro, podríamos pensar que estamos ante un texto escrito premeditadamente así. Sin embargo, lo cierto es que Alonso de Contreras relata su vida de la misma forma que la relataría a los nobles o secretarios cuando presentaba sus memoriales, como lo haría en tugurios o en las pensiones, cuarteles y conventos que frecuentaba.

Este libro no se anda con tonterías ni correcciones, es un soldado hambriento desde la cuna contando lo que vivió y de la forma en que lo vivió: chuzos, tajadas, olor a pólvora, a salitre y a humanidad. Se trata de un texto áspero como una maroma, como lo que es: la vida de un buen levente al servicio de la corona española. Con todo lo bueno y lo malo que lleva aparejado.

Ficha:
Vida de este capitán, de Alonso de Contreras (prólogos de Arturo Pérez Reverte y José Ortega y Gasset). Editado por Reino de Redonda en 2008, tercera edición de 2011.

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