Sobrevivir a los domingos

Roma y mucho más en la perfección de un soneto

No es la primera vez que Roma aparece aquí y no será la última. Lo merece casi todo y muchos lo saben, casi todos. Quevedo lo sabía y sus ojos lo vieron en más de una ocasión, por eso encontró en Roma mucho más que la propia ciudad, y eso que Roma es en sí misma más que muchas ciudades juntas.

Este domingo resuena aquí Roma según Francisco de Quevedo, pero también mucho más que Roma. Pero eso es cuestión de que cada uno llegue hasta donde pueda llegar.

Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!

Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!,
y en Roma misma a Roma no la hallas:
cadáver son las que ostentó murallas,
y tumba de sí propio el Aventino.


Yace, donde reinaba el Palatino;
y limadas del tiempo las medallas,
más se muestran destrozo a las batallas
de las edades, que blasón latino.

Sólo el Tíber quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya sepoltura
la llora con funesto son doliente.

¡Oh Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura.

                                                      Francisco de Quevedo              

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