Sobrevivir a los domingos

‘El jardín de las delicias’, de ‘El Bosco’: El estado más puro del arte

Hoy mismo, quizá mañana o realmente cualquier día es un buen momento para acercarse al Museo del Prado en Madrid y entrar cuando tan sólo quedan dos horas para el cierre para aprovechar ese tiempo en que la entrada es gratuita. Una vez dentro los destinos son infinitos, pero si sólo hubiera un cuadro al que poder dedicarle tiempo entre todas esas salas, incluso si sólo hubiera un cuadro al que poder dedicarle tiempo en el mundo, habría que dedicárselo a El jardín de las delicias. Porque no van a cerrar el Prado y siempre regalan esas dos últimas horas para ‘El Bosco’ o para cualquiera de sus habitantes.

'El jardín de las delicias', de Hieronymus Bosch "El Bosco"

‘El jardín de las delicias’, de Hieronymus Bosch “El Bosco”

Realmente no es un cuadro, se trata de un tríptico que incluso cerrado mantiene el magnetismo, el misterio, la belleza y la fantasía mientras guarda sueños y pesadillas, no en vano, ‘El Bosco’ también quiso pintar los paneles por fuera, y no lo hizo de cualquier manera. Muchos lo han copiado e inspira a todos los que hemos venido después –artistas, aspirantes a ello o cualquiera que lo contemple, cualquiera que sean sus inclinaciones–, de hecho, lo mínimo que se puede decir de esta obra es que es genial. De ahí para arriba, “que cada uno aporte lo que quiera”.

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